Atlas volvió a convertir el Estadio Jalisco en su bastión. En un partido cerrado, de escasas oportunidades y mucha tensión, los rojinegros derrotaron 1-0 a Mazatlán FC y firmaron su segunda victoria consecutiva del torneo, resultado que los mantiene entre los protagonistas de la tabla general.
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| Foto: IMAGO7 |
No fue una actuación brillante desde lo colectivo, pero sí una muestra de pragmatismo. En duelos de este tipo, la diferencia suele estar en la contundencia, y Atlas la encontró en su delantero Uros Durdevic, quien resolvió el encuentro con su oportunismo en el área.
Desde el inicio, el equipo tapatío asumió la iniciativa ante un Mazatlán urgido de puntos. Sin embargo, el dominio territorial no se tradujo en un flujo constante de llegadas claras. La circulación de balón fue correcta, pero faltó profundidad en el último tercio del campo.
Una de las notas relevantes fue la ausencia del arquero Camilo Vargas por una molestia física, situación que obligó al cuerpo técnico a ajustar la estructura defensiva. Aun así, el orden se mantuvo como prioridad en el planteamiento rojinegro.
El gol que definió el partido llegó tras una acción de rebote. Mateo García probó de media distancia, la defensa desvió y el balón quedó servido para Durdevic, quien reaccionó con rapidez dentro del área y empujó el esférico al fondo de la red. La anotación desató el festejo en las tribunas y reafirmó el peso del atacante en el esquema ofensivo del Atlas, incluso en medio de rumores sobre su posible salida del club.
Con la ventaja en el marcador, Atlas bajó el ritmo y apostó por el control del juego. El equipo priorizó el orden defensivo y cerró espacios, invitando a Mazatlán a asumir riesgos. Los visitantes lograron aproximaciones aisladas, pero la falta de precisión en el remate evitó cualquier reacción.
En el complemento, el ingreso de Eduardo Aguirre buscó dar mayor presencia en ataque. No obstante, las imprecisiones en la zona de definición impidieron ampliar la ventaja, lo que mantuvo el suspenso hasta los minutos finales.
La afición jugó su propio partido desde la grada: empuje constante, presión al rival y respaldo al equipo en los momentos de mayor incertidumbre. Aunque el funcionamiento no terminó por convencer, el resultado volvió a sonreírle a los rojinegros.
Con este triunfo, Atlas llegó a nueve puntos y se ubicó momentáneamente en el tercer puesto de la tabla. Mazatlán, por su parte, continúa en el fondo de la clasificación sin unidades, reflejo de un inicio de torneo complicado.
Atlas no deslumbró, pero volvió a demostrar que sabe competir. Y en un torneo largo, sumar —aunque sea con lo justo— también es una señal de fortaleza.
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