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| Foto: Getty Images |
El Atlético de Madrid de Diego Simeone demostró una vez más que sabe sufrir, pero sobre todo, que sabe levantarse. En una noche que comenzó con presagios de desastre y terminó con el corazón en la boca, los rojiblancos asaltaron el Philips Stadion para vencer 2-3 al PSV y dar un golpe de autoridad en la mesa de la UEFA Champions League.
Con este triunfo, el tercero en los últimos cuatro encuentros europeos, el Atleti alcanza los 12 puntos y se coloca provisionalmente en el 7º lugar de la tabla general, durmiendo en puestos de boleto directo a los Octavos de Final a falta de dos jornadas para el cierre de la fase de liga.
El partido no pudo comenzar peor para los españoles. Apenas al minuto 10, la defensa colchonera quedó expuesta ante la velocidad del extremo Driouech. Ni Nahuel Molina ni Marc Pubill pudieron contener la carrera del atacante local, quien sirvió un pase de la muerte para que Guus Til empujara el balón a placer. Era el 1-0 y el fantasma de la debilidad como visitante volvía a aparecer.
El PSV perdonó la vida al Atlético en los minutos siguientes. Driouech tuvo en sus botas el segundo gol en dos ocasiones claras, incluyendo un mano a mano ante Jan Oblak, pero la falta de contundencia neerlandesa mantuvo a los visitantes en el partido.
Pasado el vendaval, el Atlético se reordenó bajo la batuta de Koke y un inmenso Pablo Barrios. La presión alta, seña de identidad del 'Cholismo', rindió frutos al minuto 37. Giuliano Simeone robó un balón en la salida al defensa Yarek, Alexander Sorloth aguantó la marca y cedió para que Julián Álvarez definiera con clase ante el arquero Kovar. El empate 1-1 al descanso era un premio a la insistencia y al carácter de no bajar los brazos.
"Lo necesitábamos después de las derrotas que veníamos sufriendo fuera de casa", admitiría Julián al final del encuentro.
El Atlético salió al segundo tiempo decidido a no especular. Al minuto 52, Nahuel Molina probó suerte con un disparo lejano que Kovar no pudo blocar. El rebote le cayó a David Hancko, quien, mostrando olfato de delantero, empujó el balón para marcar su primer gol con la camiseta rojiblanca y poner el 1-2.
El PSV quedó grogui y el Atlético olió sangre. Solo cuatro minutos después (56'), una jugada colectiva brillante iniciada por Julián terminó en los pies de Pablo Barrios. El canterano puso un centro "con la mano" que esta vez Alexander Sorloth no desperdició, cabeceando con potencia para el 1-3 que parecía sentenciar la noche.
Sin embargo, con el Atlético nunca nada es sencillo. A falta de cinco minutos, el estadounidense Ricardo Pepi aprovechó una peinada de Ivan Perisic en un córner para descontar (2-3) y encender las gradas.
El cierre fue agónico. En el tiempo añadido, el defensor Armando Obispo tuvo el empate en sus pies a escasos centímetros de la línea de gol tras un fallo en la marca, pero inexplicablemente mandó el balón fuera. El pitazo final llegó como un alivio para Simeone y sus hombres, que logran una victoria vital —la primera fuera del Metropolitano en esta edición— para seguir soñando con evitar los Playoffs.
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