Los Chicago Bulls dieron una demostración de poderío ofensivo al vencer con autoridad a Cleveland. Josh Giddey orquestó el triunfo con un triple-doble, complementado por una actuación estelar de Coby White para dominar la duela.
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| Foto: AP |
Noche redonda para los Chicago Bulls, que hicieron vibrar la duela con una exhibición ofensiva letal, superando con autoridad por marcador de 127-111 a los Cleveland Cavaliers. El resultado final refleja el dominio de un equipo que encontró en su dupla de guardias la fórmula perfecta para el éxito, liderados por un Josh Giddey omnipresente y un Coby White en estado de gracia.
La batuta del encuentro estuvo firmemente en manos de Josh Giddey. El movedor de los Bulls firmó una actuación completísima, registrando un triple-doble que desarticuló cualquier intento defensivo de los Cavs.
Giddey controló los tiempos del partido, repartió juego a sus compañeros y aseguró los tableros, confirmándose como el motor multifacético que Chicago necesita en la construcción de su juego. Su capacidad para llenar la hoja de estadísticas en tres rubros diferentes fue el cimiento sobre el que se construyó la victoria local.
Pero Giddey no estuvo solo en el festín ofensivo. Coby White tuvo una "gran noche", según los reportes del encuentro, convirtiéndose en el socio ideal en el ataque. White se mostró agresivo y certero, complementando la visión de juego del australiano con su propia capacidad para producir puntos. La combinación del juego cerebral de Giddey y la efectividad de White fue demasiado para la resistencia de Cleveland.
Los Cavaliers no encontraron respuesta ante el ritmo y la contundencia impuesta por los Bulls, terminando por ceder una derrota por 16 puntos de diferencia. Esta victoria de 127-111 reafirma el potencial de Chicago cuando sus líderes perimetrales se conectan y toman el mando de las acciones.
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