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| Foto: Getty Images |
No fue bonito, no fue brillante, pero fue necesario. En una noche donde los murmullos de desaprobación amenazaban con convertirse en silbidos en el Allianz Stadium, la Juventus apeló a su peso histórico y a la pegada de sus figuras internacionales para vencer 2-0 a un valiente Pafos FC de Chipre, sacando tres puntos vitales en la Jornada 6 de la UEFA Champions League.
El equipo dirigido por Luciano Spalletti llegaba con la moral tocada tras perder el clásico ante el Napoli el fin de semana. La obligación era ganar para no complicar su futuro europeo, pero durante 45 minutos, la Vecchia Signora pareció un equipo pequeño ante la sorpresa chipriota.
Un primer tiempo de terror en Turín Lejos de amedrentarse, el Pafos, comandado en la defensa por el veterano David Luiz, se plantó con personalidad en Italia. El cuadro visitante olió la inseguridad de los bianconeri y generó las ocasiones más claras. La figura de la primera mitad no fue un delantero juventino, sino su portero: Michele Di Gregorio. El guardameta tuvo que emplearse a fondo para detener un "cañonazo" de Vlad Dragomir y vio con alivio cómo un disparo de Anderson Silva se estrellaba dramáticamente en el poste. David Goldar también coqueteó con el gol en una jugada a balón parado. Al descanso, el 0-0 era un premio inmerecido para una Juventus inoperante y desconectada.
Conceição cambia la cara; McKennie y David ejecutan La charla de Spalletti en el vestuario y, sobre todo, la entrada del portugués Francisco Conceição para el segundo tiempo, cambiaron la dinámica. La Juve ganó vértigo, verticalidad y agresividad, empujando al Pafos contra su propia área.
La resistencia chipriota se quebró al minuto 67. Andrea Cambiaso filtró un pase preciso al área que encontró a Weston McKennie. El estadounidense, con su habitual llegada de segunda línea, controló y, casi sin ángulo, sacó un remate potente al primer palo que sorprendió al arquero Michail. El 1-0 fue un desahogo brutal para la grada.
El Pafos intentó reaccionar adelantando líneas, pero pagó el precio de la inexperiencia ante un gigante. Solo cinco minutos después, al 72', la Juventus liquidó el pleito en una transición rápida. Kenan Yildiz, incansable todo el partido, condujo y asistió a Jonathan David. El delantero canadiense, que había fallado una clara minutos antes, esta vez no perdonó y definió con frialdad de pierna derecha para el 2-0 definitivo.
Oxígeno puro para la clasificación Con este triunfo, trabajado más desde el físico y la jerarquía que desde el buen fútbol, la Juventus alcanza los 9 puntos en la tabla general. Aunque su juego sigue dejando dudas bajo el mando de Spalletti, los turineses se afianzan en la zona de Playoffs (repesca), alejando el fantasma de una eliminación prematura.
Para el Pafos, queda el sabor amargo de haber perdonado a un gigante cuando lo tuvo contra las cuerdas, demostrando que en la Champions League, la contundencia marca la diferencia entre la anécdota y la historia.
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